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Cambios para favorecer un tejido mamario sano.

Actualizado: abr 1

Mucho se habla de prevenir el cáncer de mama a través de la práctica del autoexamen y de los exámenes anuales pero lo cierto es que si bien estas son excelentes prácticas, bajo ningún punto de vista se trata de cuidados preventivo.


A lo largo de los años ha ido cambiado mucho la visión acerca de qué favorece el crecimiento de células cancerosas en las mamas. Por mucho tiempo incluso se creyó que el elevado consumo de grasa y el bajo consumo de ciertos nutrientes podría influir bastante. Sin embargo, al día de hoy se cree que el problema es el armado estructural de la dieta. El alto consumo de grasas parcialmente hidrogenadas, el gran consumo de azúcar y carbohidratos refinados, en combinación con el bajo consumo de frutas y verduras frescas, de antioxidantes. También hay un tema medioambiental bastante grave y difícil de controlar, como por ejemplo disruptores endocrinos, el mercurio, etc. Como así también el exceso de estrógeno y a baja generación de progesterona parecen ponernos en una posición más complicada frente a esta patología. El estrés, la falta del sol, ¡qué combo!


Pero ojo que no todo está perdido. Como te decía hace un rato, la parte de los chequeos está buenísima. Pero también es fundamental ayudar a tu cuerpo a través de cambios en tu alimentación y en tu dieta. Acá te van algunos ejemplos.


• Mantené optimo tu nivel de progesterona: Si normalmente sentís dolores en tus pechos, tenes síndromes premenstruales, miomas u otros indicios de exceso de estrógeno, es necesario que te pongas las pilas con mejorar la cantidad y calidad de tu estrógeno (revisá la publicación sobre ciclar con semillas).


• Limitá el consumo de grasas de origen animal.


• Mantené una sana composición de tu cuerpo: Tu porcentaje de grasa corporal no debería pasar del 26%.


• Consumí suficiente fibra.


• Consumí fitoestrógenos (presentes en la soja, el lino, el tofu, el tempeh, el miso).


• Consumí lignanos (presentes por ejemplo en las semillas de lino/linaza).


• Comé verduras!!!


• Fijate si necesitás consumir Selenio, Bioflavonoides (presentes en los complejos vitamínicos C), lactobacillus, vitamina A, Vitamina D (sol!!!) y CoQ10.


• Disminuí el consumo de alcohol.


• Hacé ejercicio periódicamente, al menos 4 hs a la semana.


• Dormí, descansá. Dejá que tu cuerpo se rehabilite solo.


• Desahogate: Sacá lo que tengas que sacar, permitite vivir el dolor, la tristeza, el cansancio o la pena. No te bloquees la posibilidad de expresar tu emoción. Todo lo que no sacás hacia afuera, lo vas a llevar en el cuerpo.

• Date momentos de placer y de cariño: tus pechos son sustento de amor, placer y nutrición. Primero que nada encárgate de darte eso a vos misma.


Y si tenés un historial de cáncer de mama en tu familia recordó que cada historia es diferente y que vos podés cambiar lo que parece tu destino a través de elegir vivir una vida diferente. Tu genética te predispone pero nunca te obliga. ¡Vos podés, dale! Esta no es una sentencia.


Tu alimentación es la base de tu salud en todos los sentidos. Cada alimento que entra a tu boca tiene el potencial para sanarte. Dale a tu cuerpo lo que necesita para mantenerte en equilibrio.


Te quiero,

Jorgelina.


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